El mosasaurio, un antiguo reptil marino, habitó los océanos hace entre 70 y 66 millones de años. Este impresionante depredador se caracterizaba por su gran cráneo, equipado con mandíbulas poderosas y dientes cónicos afilados, ideales para capturar y desgarrar a sus presas. Su cuerpo largo y aerodinámico estaba adaptado para nadar con rapidez, alcanzando una longitud de hasta 17 metros.
Con sus aletas robustas que le proporcionaban una excelente propulsión y escamas diseñadas para reducir la resistencia al agua, el mosasaurio se movía con agilidad y eficiencia. Aunque necesitaba respirar aire, podía permanecer sumergido durante periodos prolongados antes de subir a la superficie para recuperar oxígeno, lo que lo convertía en un cazador implacable de los mares prehistóricos.